Tu Padre no tiene nariz.
MIcrorrelato de JUAN PABLO CAJA
extraido de LA BOLSA DE PIPAS
Ella se puso en pie, me miró sin decir nada,
se sonó las narices con un movimiento delicadamente
grácil, y, antes de salir andando por el pasillo,
me dijo, con su voz grave de mezzosoprano,
las palabras más cargadas de sexo que habia oído yo
en mucho tiempo: "voy a descongelar la carne".